
La mística (del verbo griego myein, "encerrar", de donde mystikós, "cerrado, Misterio o misterioso") designaría un tipo de experiencia muy difícil de alcanzar.
El Misticismo nos invadirá y harán mercadería de nuestra fe: Habrá inconstancia en seguir al Señor. No habrá firmeza en muchos cristianos, y otros buscarán en diferentes lugares y movimientos nuevos: sensaciones, avivamientos, emociones, revelaciones, sueños; etc. y serán completamente engañados, presas facil de mitos, fantasías y enredos teológicos.
El Oriente ha convencido a Occidente de que la cosa más grande que tienen que ofrecer es la meditación al estilo oriental. Debido a que algunos cristianos carecen de discernimiento
"Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según la tradición de los hombres, después de los rudimentos del mundo, y no según Cristo" (Col. 2:8
).
El misticismo y la Nueva Era
Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Jn. 4:1). «Misticismo». ¿Cree usted que no afecta su personalidad? ¡Piense una vez más! Esta es una de las amenazas más peligrosas y relevantes que haya jamás confrontado la sociedad y la Iglesia. El misticismo opera en tantas áreas tan diferentes que sería imposible cubrir incluso una pequeña porción del tema en unos pocos artículos. Por consiguiente, sólo trataremos algunas de las pocas facetas de esta amenaza, esas que considero un peligro más inminente para usted y para mí.
Como un cáncer insidioso, el misticismo ha pasado casi virtualmente sin ser detectado, especialmente en la Iglesia; no obstante, este “asesino silencioso del alma” está propagando su veneno a través del cuerpo y ahora se ha extendido por metástasis, difundiéndose tan rápidamente que está reclamando miembros de nuestra familia y amigos a una velocidad vertiginosa. Si le importan los miembros de su familia y otros que ama, usted debe seguir leyendo este artículo con oración, porque esta información alarmante que presentaré está preparada con todo el amor.
El “misticismo”, la fundación de las religiones orientales y sus muchos retoños, se ha propagado en casi todas las disciplinas, profesiones, ciencia y práctica en nuestra sociedad moderna. Pero... ¿Cómo ocurrió esto? Todo se debió a que el misticismo fue pasado por alto en exceso y no lo comprendieron en su plenitud los hombres y mujeres de negocios, los cristianos, la profesión médica ni las otras áreas de la nutrición, al igual que el “Juan o Pedro” común y corriente que camina alegremente en su camino a través de la vida. Se le ha estado promoviendo por la radio, televisión y virtualmente en todo lo que leemos, y ahora está en la Iglesia.
Debemos despertarnos o tendremos que hacerle frente a consecuencias desastrosas. La verdad maravillosa es que incluso aunque nos hayan engañado y nos hayamos apartado del camino, tenemos un Dios amante que siempre está ansioso por perdonar y limpiarnos de todo pecado. El Señor también está dependiendo de esos que ven la verdad para que les adviertan a otros.
La obsesión con el misterio, el misticismo y lo misterioso siempre ha sido una parte inherente de la naturaleza humana. Dios nos creó para funcionar en dos mundos: el natural y el espiritual. Como Dios es Espíritu, él pone en nosotros aptitudes especiales para la comunicación, que son capaces de funcionar en el reino espiritual.
Cuando Adán y Dios caminaban juntos en el huerto del Edén, se comunicaban el uno con el otro. Aunque Adán era carne y Dios espíritu, existía un modo perfecto de comunicación entre ellos. Con la caída, se interrumpió el vínculo espiritual quedando así un hueco o espacio vacío en el espíritu del hombre. Pero Dios en su misericordia infinita, sabiduría y amor, colocó unanhelo dentro de este espacio vacío que busca restablecerese vínculo perdido con Él.
Hasta aquí, parecería simple entonces, restaurar la comunicación entre Dios y el hombre, excepto por un factor. El hombre no fue el primero en desobedecer a Dios y cortar la relación perfecta que existió en un tiempo en un universo espléndido. Antes de formar a Adán del polvo de la tierra, Dios ya había estado trabajando, creando otras formas de vida que pudieran gozar con Él y con quienes también pudiera tener comunión. Creó una obra maestra de sabiduría y belleza, la que llamó “…Lucero, hijo de la mañana…” (Is. 14:12). Dios lo puso en la posición más alta de autoridad después de sí mismo. Le dio intuición, sabiduría y conocimiento más allá de nuestra comprensión.
Lucero era el epítome de las criaturas creadas. Sin embargo, después de un tiempo, su superioridad de mente y belleza lo llenó con ponzoñoso orgullo. Sabía que ninguna otra criatura podía comparársele, excepto Dios mismo. Él permitió que el orgullo y codicia lo consumiera, hasta que su única motivación fue alcanzar la máxima posición en el universo. Esta insidiosa meta se convirtió en el punto focal de todas sus energías y actividades. Como dijera Isaías: “Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte” (Is. 14:13).
Lucero, inflado de orgullo pasó por alto el hecho de que era unacriatura creaday que Dios era divino. Dios, en su divina santidad, no podía permitir pecado en su reino celestial, por eso arrojó a Satanás a la tierra, junto con un tercio de las huestes angélicas engañadas que lo siguieran. La guerra de Satanás en contra de Dios por el dominio del universo continúa hasta este día. Nosotros sabemos el resultado final y la victoria, pero el drama debe ser representado hasta su conclusión.
Como Satanás estuvo presente al momento en que fuera creado el hombre, sabía que Dios lo había hecho para que tuviera un maravilloso compañerismo espiritual y una relación muy especial con Él. En la maligna profundidad de su mente comenzó a maquinar un método por medio del cual destruir esta comunión entre Dios y el hombre, para reemplazarla con un vínculo falsificado por él mismo. Usted puede reconocer referencias a este “vínculo con Lucifer” en terminología que usa la Nueva Era, tal como «unión», la cual se emplea usualmente en referencia a nuestra “conexión” con la naturaleza, la Madre Tierra o la naturaleza divina.
Fue así como comenzó la lucha competitiva por las almas de los hombres. Porque así como Satanás engañó a un tercio de los ángeles, comandándolos en su rebelión en contra de Dios, de la misma forma intenta subvertir tantas almas como sea posible para añadirlas a su propio reino tenebroso. Como el hombre fue creado para tener comunión y compañerismo con su Creador, Lucifer continúa asumiendo disfraces variados y extremadamente efectivos para convencer a los seres humanos de que “es el dios verdadero”. Intenta convencer a la humanidad de que es el dios que controla el universo y que desea unir el alma del hombre con la suya propia para restablecer esa conexión perdida con él.