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  1. No Envidiar

    lunes, 24 de octubre de 2011

    No envidiar, apreciar

    Si estás envidiando, entonces todavía no estás apto para recibir más bendiciones de Dios.

    "Luego observé que a la mayoría de la gente le interesa alcanzar el éxito porque envidia a sus vecinos; pero eso tampoco tiene sentido, es como perseguir el viento". Ec. 4:4 (NTV)

    La envidia es la distorsión de la apreciación o admiración. Generalmente la raíz de la envidia es baja estima, el envidioso cree que vale poco, se percibe a si mismo como inferior, no se gusta, no esta satisfecho con su vida o con su cuerpo o con sus logros, el sentirse un fracasado es también un motivo que genera envidia. Todos hemos experimentado alguna vez la envidia y puede que eso vuelva a suceder, pero si somos sanos completamente en nuestras emociones e identidad, podemos estar tranquilos que la envidia no tendrá cabida en nuestros corazones.

    La envidia es aborrecer el bienestar, la prosperidad y los logros de los demás. Alegrarse cuando a otro le va mal o sufrir cuando a otro le va mejor, es la base de la envidia.

    La envidia no es objetiva, es decir no se envidia necesariamente que otro gane más dinero que yo, o que tenga un auto más grande, la envidia va mucho más allá, el envidioso puede sufrir por cualquier persona que tenga o logre algo que antes no tenia.

    Es decir la envidia en un punto es orgullosa y egoísta porque la persona pretende ser única, quiere gloriarse menospreciando a los demás. La envidia pretende destruir a los demás.

    Generalmente cuando una persona critica a la otra en algo que hace o algo que tiene esta envidiando. Hay personas que tienen ciertos conflictos con algún vecino, familiar o amigo y siempre se enojan y lo están criticando o menospreciando, pero lo que en verdad les pasa es que en el fondo lo envidian, no soportan las cosas buenas que el envidiado vive. Cada vez que alguien tiene éxito el envidioso lo interpreta como su propio fracaso.

    Aunque el envidioso sufre por dentro y se carcome logra algo de alivio temporal al hacer sentir mal a los demás, cree que "aunque sea" el otro se sienta mal y no disfrute lo que tiene. Satanás envidio a Dios y a su creación y también nos envidia a los hijos de Dios, así que cuando alguien envidia esta lleno de una raíz terrenal y diabólica. No existe la "envidia santa" si vemos que alguien logra algo bueno debemos admirarlo, alegrarnos y tomar su ejemplo, para que nosotros alcancemos todas nuestra metas. Si estás envidiando, entonces todavía no estás apto para recibir más bendiciones de Dios, si ves algo que te puede causar envidia alégrate y bendícelo, porque significa que si Dios se los dio a otro te lo puede dar a ti también.

    (…) Y al codicioso lo consume la envidia. Job 5:2 (RV)

    El codicioso sufre de envidia, quiero todo lo que tienen los demás "ama las cosas", "ama el dinero o la vanagloria sobre todo". El envidioso sufre por dentro, aunque quizás no lo demuestre se carcome los huesos. La envidia no solo trae sufrimiento psicológico y emocional también puede traer problemas de salud.

    "El corazón tranquilo da vida al cuerpo, pero la envidia corroe los huesos.". Proverbios 14:30 (NVI)

    LOS SINTOMAS DE LA ENVIDIA

    1. Critica generalizada, criticar a casi todo el que me rodea, buscar defectos ajenos, señalar, Juzgar. Cuando alguien hace algo bien le buscamos la falla de alguna forma.

    2. Cuando alguien con diplomacia nos dice: "no te quiero ofender, pero…" lo que quiere es hacerte sentir mal, porque te envidia.

    3. Chusma, el envidioso es chusma porque quiere saber detalles de la vida de los demás para ver "hasta donde" el otro es mejor o peor que él. Siente que su vida es un fracaso, pero quiere controlar (chusmear) a ver si la vida de los demás es peor, y con eso se consuela en su desdicha. Cuando alguien viva hablando de los demás, en verdad lo que hace es escaparse de su realidad. Es un envidioso.

    4. Comparar, cuando al momento de recibir una noticia, un comentario de algún logro de otro dice: "Ha pero Yo, a mi, porque Yo esto y lo otro…" se compara todo el tiempo, no escucha, sino que automáticamente se refleja o compara en algo con su propia vida.

    5. Si no te podes reír cuando a otro le va bien, dalo por seguro que hay envidia.

    6. Motivación incorrecta, cuando tu motor y motivación son solo copiar o llegar a hacer lo mismo que los demás. No hacer las cosas genuinamente, por vocación, por gusto, sino solo para competir es envidia.

    ¿Cómo ser libres de la envidia?

    CONOCER MI POTENCIAL

    Para que la envidia no te afecte debes estar tranquilo con tu propia capacidad, Dios repartió dones y talentos para todos, sean diferentes o no, pero cada uno puede resaltar en aquello para lo que nació, hay algo que te gusta hacer y eres bueno, en eso tienes que enfocarte. Recuerda esta frase: "Cada estrella tiene su propio brillo". Conocer el valor de tu capacidad que te fue dada por Dios es abrir los ojos a tu verdadera esencia de ganador, eres más que vencedor y todo lo puedes en Cristo que te fortalece.

    ADMIRAR NO ENVIDIAR

    Cada vez que veas a alguien ganar, llegar a la meta, ser bendecido recuerda que debes imitar su dedicación, su esfuerzo y festejar el favor de Dios en él. Nunca jamás pienses que el otro no merece algo, porque cada uno cosecha lo que sembró. Cuando veas el logro de otro alégrate porque es una señal de que podrás cumplir todas tus metas también. Nadie te va a quitar nada, nadie puede robarte el resultado de tu trabajo y tus sueños, son únicos, no te compares con nadie, compararse es necedad.

    NO A LA OBSESIÓN SI A LA EXPANSIÓN

    La envidia produce obsesión, hace que la persona este concentrada en los demás en todo lo que haga o no haga, pero esa energía la tienes que cambiar de lugar y concentrarla en tu expansión, en tu crecimiento y en tus metas y sueños. Enfócate en crecer tú mismo y no en obsesionarte en los demás. Canaliza la fuerza que tienes en cosas productivas, en pensar como puedes mejorar, en estudiar, perfeccionarte, en buscar a Dios, en ser cada día mejor.

    Dios tiene mucho para darte, tu esencia no tiene límites de expansión y crecimiento, tu fin es estar bien, libre, bendecido y eso impartirlo y compartirlo con los demás.

    Por último recuerda que debes siempre elogiar, apreciar y admirar a todas las personas por lo bueno que hacen o tienen, y no envidiarlas. Tu destino y tus bendiciones tienen tu nombre ¡No hay nada que envidiar! Adelante, ¡conquista tus metas sin dudar!


  2. Formas de recibir sanidad divina

    martes, 2 de agosto de 2011


    Dios tiene muchas manera de sanarnos con base en la obra redentora de Cristo. Es algo por lo que Jesús ya pagó; algo por lo que sufrió.


    El deseo de Dios es que usted sea sanado y camine en sanidad divina, esta la razón por la que Jesús pasó por tanto dolor y sufrimiento.
    Él estaba tomando sobre sí mismo el dolor y el sufrimiento de la humanidad. Por lo tanto, Él estaba haciendo que la sanidad estuviera disponible para usted a través de muchas avenidas. Los cuales son:
    No les dijo que no era la voluntad de Dios que fueran sanados. Todos los que vinieron a Jesús fueron sanados. Sin excepción.
    Los demonios pueden ser la razón por la que la gente está enferma en su cuerpo. Posiblemente tenga un espíritu de enfermedad. También consulte Lucas 8:2.
    Hay personas aquejadas con demonios generacionales de enfermedad como diabetes, hipertensión, ciertas condiciones cardiacas y más. Si hay una maldición generacional que está activando la enfermedad en su cuerpo, sepa que gracias a que Jesús fue hecho maldición por nosotros, usted le puede decir al diablo que no puede poner esta enfermedad en su cuerpo. Dígale: "No me importa si mi mamá, mi abuela o mi bisabuela tuvieron esta enfermedad; la maldición se termina aquí. La rompo en el nombre de Jesús". ¡Comience a levantarse y utilice su autoridad! Diga: "No soy maldito. Estoy bendecido. Mi cuerpo es bendecido con sanidad, en el nombre de Jesús".
    Ungir con aceite representa al Espíritu de Dios y la unción. La unción es lo que echa fuera la enfermedad y la dolencia de nuestro cuerpo. La unción rompe yugos de cautividad (Isaías 10:27), y la enfermedad es una forma de cautiverio.
    Para algunas personas, la enfermedad es una montaña. Siempre está en su camino. Parece que es algo que no pueden vencer. Pero Marcos 11:23 dice que cuando uno tiene fe y no duda, puede hablarle a la montaña y se va a mover. Así que háblele a esa montaña de enfermedad; ¡no la escale! Usted tiene que hablarle a las montañas: "¡Lupus, eres removido y echado al mar!", "¡Cáncer, eres removido y echado al mar!", pero no dude en su corazón. Por eso es que tiene que tener cuidado de guardar su corazón. No pase el tiempo con personas que dudan. Mantenga su corazón libre de duda e incredulidad. Va a venir un tiempo en el que usted va a tener que hablarle a ciertas cosas. Cada vez que una montaña se interponga en su camino, en lugar de que usted se dé la vuelta y salga corriendo, necesita enfrentarla y decir: "¡Quítate!". Crezca en fe. Abra su boca y háblele a la enfermedad. Diga: "Le ordeno a esta enfermedad que deje mi cuerpo en el nombre de Jesús". Marcos 11:23 dice: "[...] lo que diga [...]". Esto ni siquiera se trata de la oración. Esto es solamente hablar y decir. ¡Solamente habrá que decir ciertas cosas! "Lo que diga le será hecho".
    El poder de Jesús puede estar en usted si ora y ayuna. Lucas 6:19 dice: "Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos". La adoración es una manera de estirar la mano y tocar el corazón de Dios. Los verdaderos adoradores saben cómo entrar en la presencia de Dios. A medida que usted se acerque en adoración pura, será como las multitudes de la época de Jesús: "Y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos" (Mateo 14:36). "Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren" (Juan 4:23). ¿Es esta su hora?
    "Y el poder del Señor estaba con él para sanar". La alabanza y la adoración tienen el propósito de invitar la presencia de Dios de manera que la gente sea sanada. No es calistenia para el mensaje.
    La palabra "todo" incluye la sanidad. Santiago 5:16 dice que debemos confesar nuestras faltas y orar unos por otros para que seamos sanados. Algunas veces la sanidad no viene hasta que uno confiesa sus faltas y deja que alguien ore por él. Algunas veces la clave es la humildad.
    9. Sanidad por medio de dones de sanidades (1 Corintios 12:9, 28)
    Cuando Jesús dejó la tierra, dijo que haríamos mayores obras que las que Él hizo. También dijo que enviaría un ayudador para instruirnos y guiarnos en esas obras mayores. El Espíritu Santo vino entre los hombres para hacer su morada dentro de nosotros, dándonos la capacidad sobrenatural de llevar a cabo las obras de Cristo. Él lo logra gracias a que nos enviste de varios dones que trabajan juntos para traer a su pueblo a una relación con Dios. Unos de estos dones son los dones de sanidades (lea 1 Corintios 12:7-11, 28).
    Cuando usted ayuna según la manera en que Dios lo guíe, Él dice que "entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria del Señor será tu retaguardia". Según este versículo, usted será sanado cuando ayune, pero todavía mejor, el ayuno puede servir como medicina preventiva. Dice: "La gloria del Señor será tu retaguardia". En otras palabras, la enfermedad no le puede llegar por sorpresa. Dios le cuida las espaldas. Mientras todos los demás están contagiándose de influenza AH1N1, usted está saludable. Aunque no hay cura para el resfriado común, usted navega a través de la temporada de frío sin un solo síntoma, estornudo o tos.
    Luego están esos momentos en lo que nada más funcionará excepto el sacrificio de no comer, un tiempo de rendir su carne al Espíritu de Dios que trae vida. Jesús habló de esto en Mateo 17:21: "Pero este género no sale sino con oración y ayuno".
    La Biblia dice que Dios "envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina" (Salmos 107:20). También sabemos que la Palabra de Dios no vuelve a Él vacía. Sino que hace todo aquello por lo que fue enviada (Isaías 55:11). Si Él le habla sanidad, entonces usted es sanado. Jesús dijo que no solamente de pan viviría el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Por eso es que es tan importante para su sanidad aprender y meditar la Palabra de Dios. Declare que según la Palabra de Dios usted "no morirá, sino que vivirá, y contará las obras del Señor" (Salmos 118:17). Lea la Palabra. Confiese la Palabra. Obtenga versículos que hablen de sanidad. Confíe en Dios porque su Palabra hará en usted todo lo que Él quiere.
    La unción de sanidad es transferible. Puede ser por la ropa. Es tangible (leer Mateo 14:35-36). Hemos orado sobre paños de oración en mi iglesia, y la gente ha sido sanada. Hace años mientras estaba predicando en Etiopía, me quité la camisa después de ministrar y la corté en pequeños pedazos de tela. Los repartimos entre las personas reunidas, y escuchamos muchos testimonios de sanidad. Una persona quemó la tela en casa de su madre enferma, y el humo del paño la sanó. Ya tenía en cama muchos años, y se levantó de la cama sanada. En otros países no tienen doctores y hospitales como nosotros en los Estados Unidos. Ellos tienen que creer en Dios. Están desesperados por la sanidad. No tienen todas las medicinas de prescripción, seguros de salud, Medicaid y Medicare. Así que vienen a las reuniones creyendo que si no obtienen su sanidad allí, no van a salir del problema. Tienen una alta expectación y una alta fe. Dios honra la fe.









  3. Aprende a romper techos

    miércoles, 25 de mayo de 2011


    ¿Sabes que si te animas a “romper tus techos” podrás tener cambios radicales en tu vida?
    Cuando repetía la rutina histórica de su vida, es decir cuando se aprestaba simplemente a dormir, cansado ya de mirar por la pequeña ventana, el sendero polvoriento, llegaron los 4 amigos -¡Vamos, te llevaremos nosotros a ver a ese hombre!- Tomaron la camilla con el amigo paralítico, y virtualmente corrieron hacia la casa donde estaba aquel hombre que causaba una revolución, llamado Jesús. Grande fue la sorpresa al llegar, ya que había tanta gente agolpada a la puerta, que no tenían por dónde entrar; como no encontraban solución, hicieron lo más loco e increíble:
    ¡Subámoslo por el techo!- dijeron, mientras apresuradamente lo hacían. Llegando arriba, al no encontrar cómo entrar, tuvieron otra ocurrencia más loca aún, hacer un agujero en el techo, rompiéndolo para bajar a su apreciado amigo de esa forma.
    ¿Puedes imaginar la cara del dueño de casa? Además, la sorpresa de los que allí estaban; cuando tuvieron una abertura suficiente, bajaron la camilla de su amigo, poniéndolo frente a Jesús. La historia que el Evangelio según San Marcos nos relata, en el capítulo 2 versículos 1 al 11, que Jesús, al ver la fe de los 4 amigos del paralítico, le dijo –hijo, tus pecados te son perdonados- como vio indignación y molestia en los hombres presentes, terminó diciéndole “-A ti te digo, levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa-“
    ¿Sabes que si te animas a “romper tus techos” podrás tener cambios radicales en tu vida? Quiero decirte un principio que te ayudará: Dios nunca cambia, el siempre está dispuesto a extender su mano, lo que cambia es nuestra disposición, los niveles de nuestra necesidad, y nuestra sensibilidad para obedecerle; algunos techos que puedes romper son:
    1. El techo de la incredulidad
    Se levanta para que no recibas el milagro que Dios quiere hacer en tu vida; estos hombre no dudaron para romper ese techo – la mente racional se opone a todo lo que tiene que ver con la fe, tu corazón dice –Sí- tu mente dice –Nó!- Si escuchas tu razón siempre, será un techo infranqueable que te impedirá ver un nuevo nivel.
    2. El techo del orgullo
    Es el extremo opuesto de una necesidad: Yo soy inteligente, profesional, manejo las situaciones… Sabías que la Biblia dice que Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes? El orgullo es un verdadero techo que impedirá que Dios transforme tu vida, y comenzar como te dije, un nuevo tiempo.
    3. El techo del rechazo
    Muchos hemos sido marcados en el pasado por el rechazo de otros, parientes, amigos, parte de una sociedad, y continuamos con ese sentir. Y cuando continúas tu vida con temor a ser rechazado siempre, también se convertirá en un techo que te impedirá recibir tu milagro. Necesitas aprender que más importante que lo que los demás piensan de ti, es lo que Dios piensa de ti.
    Son sólo algunos, de muchos otros techos que se han formado, que quieren impedirte llegar a ser un hombre pleno, una mujer completa, y la persona que necesitan los que te rodean. ¿Qué situación tienes en este tiempo? Jesús está ahí, esperándote por tu bendición… ¡Atrévete a romper tus techos! Tu vida cambiará, y los que te rodean lo agradecerán.
    Vivamos sobre la decadencia
    “…y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en lugares celestiales con Cristo Jesús.”(Ef. 5:2)
    A través de generaciones, hemos sido víctimas de presiones y circunstancias que dañaron el ánimo, y la predisposición, provocando una sutil, pero creciente presión en nuestro interior, librándose una feroz batalla sin cuartel entre ese ánimo, y los mensajes que recibimos a través de nuestros sentidos, y nuestros sentimientos.
    Cuando esto ocurre, piense lo siguiente: El apóstol Pablo, habló diciéndonos hasta estos días, “… Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas ayudan para bien…”(Ro.8:28) – “…Qué pues diremos a esto? Si Dios es por nosotros ¿Quién contra nosotros?”(Ro.8:31) – “…Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.”(Ro.8:37).
    El deseo de Dios es que usted esté arriba, y no debajo de las circunstancias; debe entender que el plan que el Señor tiene para su vida, incluye cada área: Espiritual, mental, emocional, física. A partir de aquí, hay algunas cosas que debe hacer:
    1 – Edifique un concepto correcto de Dios
    Así como dedica tiempo para diferentes actividades, dedique tiempo para rediseñar su opinión de Dios… Porque seguramente requerirá los cambios, a partir de conocer su naturaleza, y su corazón, a través de sus principios.
    2 – Reconozca las limitaciones de satanás
    Se lo voy a definir: Es mentiroso – engañador – limitado – manipulador – y además, un PERDEDOR! Además de ser un ex ---empleado del Cielo, quiero recordarle a usted que si tiene a Jesucristo en su corazón, el enemigo está bajo su autoridad (Ef.1:22). Esto implica que aún cuando Ud. Siente que está en lo más bajo… Aún está por encima de él! Nadie ha sido tan perdedor como él, ni lo será.
    3 – Comprenda los ejemplos, y saque provecho de ellos
    Dos clases de personas recibían la atención de Jesús:
    - Los que recibían su ministerio y sus obras
    - Los que lo ministraban a él (ej Marta y María – Lc.10:38)
    Jesús nunca perdió tiempo con los fariseos, es decir con la gente religiosa… Los que no respetan su tiempo, tampoco respetan su sabiduría.

    4 – Edifique una buena imagen de usted mismo
    Venimos condicionados por nuestros padres, por la escuela, por nuestra sociedad, y nos orientamos más a los problemas, que a las posibilidades. Comience a prestar más atención a lo que Dios dice y tiene para usted, que a lo que ocurre a su alrededor. (Ro.8:37).
    Cuáles son los obstáculos que podría encontrar?
    A – Un espíritu imposible de enseñar – Muchos rechazan una verdad transformadora y conductiva, sólo porque no están dispuestos a “soltar la presa del pecado”, y cambiar de vida.
    B – Un corazón empecinado en no perdonar – no es una sugerencia, sino un mandato que va más allá de los sentimientos.
    “… Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo.”(Pr.1:5)
    Hay diferencia entre la experiencia (de los errores propios y sus consecuencias), y la sabiduría (escuchando y aprendiendo de la enseñanza, como también de los errores de los demás). Sólo cuando usted no tolere su presente, puede cambiarlo, y crear un futuro diferente. Atrévase aprender, y dejar todo lo viejo, no mate de hambre a su corazón, puede usted aprender a vivir sobre la decadencia, con un espíritu superior!

    Pastora Angelica Serrano






  4. Comprender la Biblia

    lunes, 23 de mayo de 2011



    Si usted obedece su voz, el Señor le revelará verdades profundas, y su comprensión aumentará.
    "Simplemente no entiendo la Biblia". Este es un comentario que oigo muy a menudo, incluso de creyentes. Es comprensible que aquellos sin Cristo no puedan entender los conceptos bíblicos, pero ¿por qué tienen dificultades para hacerlo quienes conocen a Dios? Algunas personas piensan que una educación en el seminario es la respuesta, pero he conocido a varios pastores y maestros que no entienden realmente la Palabra de Dios.
    Conocían los hechos, pero carecían de entusiasmo por la Biblia o por el Señor.
    La clave no es la educación, sino la obediencia. Cuando nos guiamos por lo que leemos, el Santo Libro "cobra vida", y empezamos a escuchar y entender la voz de Dios. En cambio, si no hemos obedecido lo que Él ya nos ha revelado, ¿por qué va a darnos sus verdades más profundas? "La comunión íntima de Jehová es con los que le temen" (Sal 25.14), y quienes le temen son aquellos que obedecen sus mandamientos; a ellos se les ha dado la promesa de tener "buen entendimiento" (Sal 111.10).
    Vivir en desobediencia al Señor nubla nuestros ojos, disminuye nuestra capacidad de escuchar, y opaca nuestro entendimiento. Aunque tengamos pleno acceso a la mente de Cristo, nuestro apego a nuestro proceder pecaminoso nos impide aprovechar los ricos tesoros de sabiduría que se encuentran en la Palabra de Dios.
    Al leer la Biblia, esté atento a los mandatos de Dios. Luego, confiando en el Espíritu Santo, haga lo que Él le diga. Si usted obedece su voz, el Señor le revelará verdades profundas, y su comprensión aumentará. Muy pronto, el tiempo que le dedique a la Biblia se convertirá en un placer en vez de una obligación.
    La disciplina de la meditación
    Cuando Dios le dijo a Josué que los israelitas tomarían posesión de la Tierra Prometida, incluyó una orden importantísima: meditar en su ley a todas horas, y obedecer todo lo que ella decía. Esto les garantizaría el éxito.
    La meditación en la Palabra sigue siendo crucial para los cristianos hoy. En nuestra cultura estamos inundados por valores mundanos y prioridades que dejan fuera a Dios, y a menos que guardemos nuestros corazones, comenzaremos a aceptarlas.
    Por tanto, debemos disciplinarnos para meditar en la Palabra de Dios cada día. Esto implica leer la Biblia con una actitud de oración, guardar silencio delante del Señor para poder escucharlo, y poner en práctica las verdades bíblicas en nuestras vidas.
    Por supuesto, estas cosas no ocurren por accidente. Las distracciones nos quitan la capacidad de enfocarnos, por lo que es necesario apartar tiempo para meditar en la Palabra de Dios. Piense sus beneficios:
    • Calma nuestro espíritu, y le da entrada a Dios para purificar nuestros corazones.
    • Desarrolla hambre de su Palabra, para que podamos tener una comprensión más profunda de Jesús, y una mayor sensación de su poder.
    • Mejora nuestro discernimiento en cuanto a dirección para nuestras vidas.
    • Agudiza nuestra conciencia de la presencia de Dios.
    Meditar en la Palabra de Dios puede requerir levantarse más temprano, o renunciar a momentos de ocio durante el día. Pero tener una vida llena de paz y de gozo, dependerá de nuestra decisión de centrar en Cristo la mente y el corazón. ¿Está usted dispuesto a reservar un tiempo para Dios cada día?.

    Pastora Angélica Serrano




  5. Derriba los pensamientos limitantes

    martes, 10 de mayo de 2011



    Solo nosotros mismos podemos bloquear nuestro potencial con pensamientos limitantes.



    No hay nada ni nadie que pueda impedirnos servir a Dios, tener propósito y alcanzar nuestros sueños. Solo nosotros mismos podemos bloquear nuestro potencial con pensamientos limitantes.
    A continuación una lista de las trabas más comunes que tenemos en la mente:
    Si piensas: “No tengo estudios y eso me limita” Recuerda que Juan y Pedro eran llamados hombres sin letras y del vulgo (Hechos 4:13)
    Sin embargo esto no fue una limitación para ellos, porque Dios los levantó y capacitó. Juan era el discipulo amado de Jesús, escribió el bello evangelio que lleva su nombre, además de 3 epístolas y el libro de Apocalipsis.
    Pedro escribió 2 epístolas en el nuevo testamento y fue una personas usada de forma poderosa y ejemplar para creyentes de todos los tiempos. Nunca es tarde para estudiar, para pedir sabiduría y para ser usados por Dios.
    Si piensas que eres pobre y eso no te dejará alcanzar cosas y sueños, recuerda que Jesús nació en un lugar pobre, pero él nunca fue pobre, desde el mismo momento de su nacimiento le trajeron presentes de mucho valor y nunca jamás le hizo falta nada. Los israelitas estaban pobres y esclavos en Egipto, sin embargo cuando Dios los liberó se llevaron consigo toda la riqueza de los egipcios. También recuerda la promesa de Dios en Filipenses 4:19: “mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús” y Deuteronomio 8:18 “(…) acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas”
    "(...) Les aseguro que si tienen fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrán decirle a esta montaña: "Trasládate de aquí para allá" , y se trasladará. Para ustedes nada será imposible." Mateo 17:20 (NVI)
    Si piensas: “No puedo porque ya soy viejo” Recuerda que:
    • Caleb conquisto a los 80 años con la misma fuerza de los 40. (Josué 14:11)
    • Abraham recibió la promesa a los 100 años (Génesis 21:5)
    • Moisés comenzó su gran labor de liderazgo recién a los 80 años. (Éxodo 7:7)
    • El apóstol Juan recibió las revelaciones más impresionantes del futuro de la humanidad cuando era muy anciano. (Apocalipsis 1)
    Si piensas: “Soy temeroso” Recuerda que cuando Dios llamó a Gedeón él se sentía inútil y temeroso, sin embargo Dios le dijo: “Varón esforzado y valiente” porque Dios llama las cosas que no son como si fueran. (Jueces 6:11) Luego Gedeón creyó en el respaldo del Señor y fue un vencedor. No importa el sentimiento que tengas, sino en el Dios que te respalda.
    Si piensas: “Nadie me conoce” Recuerda que el más destacado rey del pueblo de Dios fue David, de quién vino Cristo; y a él ni siquiera su familia lo tenia en cuenta. Trabajaba detrás de las ovejas (2 Samuel 7:8) siendo un perfecto desconocido para la mayoría del pueblo, sin embargo Dios miró su corazón y levanto su nombre y le dio fama.
    “Y la fama de David fue divulgada por todas aquellas tierras; y Jehová puso el temor de David sobre todas las naciones”.1 Crónicas 14:17
    No importa que la gente no te reconozca, es Dios quien te promueve, como dice su promesa:
    “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Mateo 6:6 – Es Dios quien nos recompensa en público.
    Si piensas: “He cometido terribles pecados” Recuerda que el apóstol Pablo (quién escribió gran parte del nuevo testamento y evangelizo a todo el mundo conocido de su época) fue el perseguidor más acérrimo y violento de la iglesia del Señor, incluso antes de conocer a Jesús como su Señor blasfemó el nombre de Cristo y torturo a todo el que predicaban el evangelio, obligando a que negarán a Jesús. Pero esto no fue un impedimento para Dios que en su gran amor lo eligió y lo uso, porque conoce lo más profundo de los corazones.
    El apóstol Pablo fue, es y será uno de los ejemplos más inspiradores y desafiantes para la iglesia; y él mismo escribió estas palabras:
    “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”. 1 Timoteo 1:15.
    Si piensas: “No tengo nada para Dar” Recuerda que estás creyendo una de las más grandes mentiras, porque Dios a todos nos creo con capacidades y talentos. No eres una casualidad, Dios permitió tu vida, no importan las condiciones en las que hayas nacido. En el momento que Dios te formó en el vientre de tu madre también creo un plan para ti; por eso debes comenzar a soñar con todo lo que quieras lograr, esto de renovará, te desafiará y te impulsará a una vida llena de felicidad. Fuimos hechos para que nuestra vida glorifique a Dios con nuestra conducta y resultados victoriosos.
    “Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice”. Isaías 43:7
    Cree esta palabra y recíbela, no hay impedimentos imposibles de vencer si puedes creer.
    Si tienes ganas de servir al Señor, de crecer, de avanzar y de alcanzar sueños en tu vida, entonces adelante, hazlo ¡¡Dios está contigo!!
    Un Abrazo
    Pastora Angélica Serrano