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  1. 10 Versículos Bíblicos Acerca del Buscar a Dios
    Cuan falibles somos los seres humanos, tenemos la tendencia a buscar valor tras el dinero, la fama, la gente, la recreación / entretenimiento, y el materialismo. Todas esas cosas que sólo conducen a la vanidad; Sin embargo, la búsqueda de Dios trae más valor a nuestras vidas que cualquier otra cosa en esta tierra. Lee estos 10 versículos Bíblicos sobre el buscar a Dios:




    1) Busque a Dios y nada le faltará
    “Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).

    Muchas veces no nos atrevemos a buscar a Dios porque tenemos miedo de lo que podríamos perder. Sin embargo, lo podemos perder no se compara con lo que Él nos bendice. Todo lo que necesitamos en esta vida es proporcionado para nosotros cuando buscamos a Dios en primer lugar. ¡Gloria a Dios por esto!
    2) Busque Dios y lo encontrará

    ” Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.” (Deuteronomio 4:29).

    Dios no se esconde de nosotros. Es en este momento está en nuestra presencia y deseando una estrecha relación con nosotros. A veces nos perdemos lo mejor de Dios porque no tenemos suficiente espacio para Él en nuestra vida diaria. Debemos reducir el ajetreo porque nada de eso importará antes de nuestro último aliento de vida.

    A veces pasamos planeando nuestra vida, cuando nuestra vida nunca está en total control de nosotros, pero de Dios sí.
    3) Busque a Dios, independientemente de la situación en su vida

    “Pero Ezequías oró por ellos, diciendo: “Porque una gran multitud del pueblo de Efraín y Manasés, y de Isacar y Zabulón, no se habían purificado, y comieron la pascua no conforme a lo que está escrito. Mas Ezequías oró por ellos, diciendo: Jehová, que es bueno, sea propicio a todo aquel que ha preparado su corazón para buscar a Dios, a Jehová el Dios de sus padres, aunque no esté purificado según los ritos de purificación del santuario. Y oyó Jehová a Ezequías, y sanó al pueblo. “(2 Crónicas 30: 18-20) .

    Algunos de nosotros espera para buscar a Dios cuando pensamos que es el momento adecuado. El mejor momento para buscar a Dios es en este momento porque no sabemos lo que el siguiente minuto puede pasar con nosotros. Hay sanidad y gracia para aquellos que hacen a un lado todas las excusas y buscan a Dios, independientemente de la situación en su vida.
    4) Busque a Dios porque Él está buscando por usted

    “Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, Que buscara a Dios.” (Salmo 14: 2).
    Dios está buscando activamente por los que le buscan, independientemente de quiénes son, dónde viven, o lo que hacen. El escucha el grito del corazón más pequeño para da lugar a la acción de Él. Nuestro Dios es amoroso y compasivo, no queriendo que ninguna persona perezca en la incredulidad.

    Dios no se fija en apellidos, títulos, fama. 


    5) Busque a Dios con todo su ser

    “Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas,” (Salmo 63: 1).

    Una búsqueda tibia, pasiva no mostrará a Dios realmente. Los que buscan a Dios debido a la presión de padres, hermanos, amigos, perderán la alegría de Aquel descubrimiento. Los que le buscan con todo su corazón nunca se sentirán decepcionados.



    6) Busque a Dios antes de que Él llame su atención

    “Si los hacía morir, entonces buscaban a Dios; Entonces se volvían solícitos en busca suya,” (Salmo 78:34).

    Muchos de nosotros sabemos lo que hay que hacer, pero queremos hacer las cosas a nuestra manera. A los que Dios ama, disciplina; por lo tanto, a veces Dios permite los eventos desafortunados para llevar nuestros deseos hacia la búsqueda de Él. Su amor y el deseo para que vivamos una vida plena es más importante que los reveses momentáneos.

    Muchas veces hay eventos en nuestra vida, que nos hace buscar a Dios, porque sin esos eventos lo hubiéramos hecho. Ej:Terremotos.
    7) Busque a Dios porque Él ha dispuesto que lo haga

    “Para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.'” (Hechos 17: 27-28).

    Vivir a tientas = sin ver nada.
    Hechos 17:27-28Nueva Versión Internacional (NVI)

    27 Esto lo hizo Dios para que todos lo busquen y, aunque sea a tientas, lo encuentren. En verdad, él no está lejos de ninguno de nosotros, 28 “puesto que en él vivimos, nos movemos y existimos”. Como algunos de sus propios poetas griegos han dicho: “De él somos descendientes.”


    Dios ha establecido los límites de nuestra vida para que nosotros lo busquemos. Su voluntad es que todos los seres humanos (sin importar donde vivan) reconozcan su necesidad por el Señor. Dios coloco dentro de cada uno de nosotros de su Espíritu, que nos impulsa a querer buscar más de Él.

    Dios creo un jardín para tener intimidad con nosotros, pero ahora ese jardín es tu corazón, él quiere entrar en él y conversar contigo.



    8) Busque a Dios, incluso cuando usted no tiene ganas de hacerlo

    “No hay justo, ni aun uno; no hay nadie que entienda; no hay quien busque a Dios. (Romanos 3: 10-11)

    Tenemos la naturaleza dada por Dios para buscarlo, pero nuestra carne se opone para buscar al Señor. Nuestro viejo hombre, el mundo, y el diablo siempre nos están alejando de Dios para ocuparnos de nuestros propios placeres. Debemos resistir nuestros deseos de pensar sólo en nosotros mismos y dar un paso de fe para buscar a Dios con todo nuestro corazón sin guardar nada.
    9) Busque a Dios porque Él le recompensará por esta actitud

    Y sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. (Hebreos 11: 6)

    Nuestra fe nos llama a una vida de búsqueda continua de Dios. Nuestro Dios es grandioso e insondable y nunca vamos a dejar de aprender más acerca de él. Aun en la vejez y en el seguir a Cristo por décadas-Todavía hay nuevas revelaciones y entendimientos profundos que vienen de nuestra búsqueda de Dios.
    10) Busque a Dios por que Él sabrá qué hacer

    Pero Josafat dijo también al rey de Israel: “Yo te ruego que consultes hoy la palabra de Jehová.” (1 Reyes 22: 5)


    La sabiduría de Dios va mucho más allá del conocimiento del hombre. Cuando estamos necesitados de orientación y visión por problemas de la vida, podemos buscar el consejo de Dios para recibir la sabiduría, el conocimiento y comprensión para nuestros próximos pasos. Él conoce el principio y el fin; por lo tanto, no podemos ir mal con su guía.







  2. Buscando a Dios

    miércoles, 28 de enero de 2015

    En el Salmo 42, se compara la búsqueda ansioso de un venado por el agua con una búsqueda de Dios: 'Como el ciervo sediento busca un río, así, Dios mío, te busco a ti'.
    Un ciervo deshidratado pierde rapidez, visión, y sus gritos se pueden escuchar a una distancia hasta de dos millas. Un ciervo sediento se vuelve vulnerable ante el peligro. Se hace presa fácil de los depredadores. El agua se vuelve un asunto de vida y muerte.

    De igual manera, nuestra búsqueda de Dios tiene que ser algo vital para nosotros. Si no procuramos venir a Sus aguas, nuestra humanidad caída nos convierte en presas fáciles de los deseos del mundo y de la carne.

    Solo el agua de Su presencia nos devuelve esa energía vital espiritual que nos lava. Por eso, cuando la vida parezca una serie de trombas marinas rodeando tu alma…vuelve a las aguas.

    Cuando la tentación toque a la puerta al punto de dejarte exhausto…corre a las aguas.
    Si te has distraído del camino y todo lo que quedan son recuerdos de una fe... corre a las aguas de Dios.

    Busca a Dios con la determinación de uno que sabe que su esperanza de vida está allí, porque aquellos que lo buscan lo encontrarán.

    Bendiciones.


     

  3. Amar o usar a Jesus

    domingo, 25 de enero de 2015

    INTRODUCCION 

    Juan 12:1-8.


    La presencia de Jesús en una casa o en un lugar siempre produce un cambio y exige un cambio, La presencia de Jesús no puede pasar desapercibida, en aquel lugar donde Jesús entra va a producir una de dos cosas:

    1. Que las personas respondan a él de una manera maravillosa, rindiéndose a él, o

    2. Va a producir que se le resistan, se le opongan, y delaten que es lo que hay en su corazón.

    Donde quiera que Jesús entro, hubo gente que doblo sus rodillas y le declaro Señor, hubo gente que decía ¿Jesús que puedo hacer por ti', o hubo gente que saco lo que había en su corazón, y pensaron: Yo quiero usar a Jesus, quiero que el siga mi agenda, quiero aprovecharme de él.
     

    En el evangelio de San Juan había dos personas con respuestas totalmente diferentes, estas personas están cerca de Jesús en una cena. Los dos tienen respuestas distintas a lo que Jesús quiere hacer en sus vidas. Una de esas personas es María, ella se acerca 6 días antes de la Pascua a Jesús para ungirlo, antes que Jesús muriera. 
    Maria es una mujer movida por un corazón que demanda una respuesta de Jesús, unge sus pies y unge su cabeza, con un perfume de nardo puro, que se usa una sola vez, embazado, empacado, en una botella de piedra de alabastro muy frágil, que su padre podía habérsela regalado para el ungimiento de su boda, o para su sepultura. 300 días de trabajo se necesitaba para comprar ese perfume.

    Judas que estaba por ahí, ve esta escena y llega a decir ¡QUE DESPERDICIO!, el cual es una ofensa directa al objeto del regalo que es Jesús, gastar 300 días de trabajo para gastarlo en Jesús, es como decir hay que esforzarse por Jesús pero no tanto. Ese era el pensamiento de Judas.

    Uno ve estas dos actitudes distintas y se pregunta: ¿Que hace uno con Jesús normalmente?,¿Se rinde a él o lo usa? ¿Qué hacemos con Jesús cuando se hace presente en nuestras vidas? ¿Estas rindiéndote a su propósito, o lo estas usando para tu propósito?

    María pensó que puedo hacer por Jesús, ella no sabía que era su última semana en la tierra. Pero ella le urgió hacer esta ofrenda, algo se sospechaba pasar, el tumulto iba a ser grande, ella se siente movida y saca un tesoro que tiene debajo de la cama y lo rompe a los pies del maestro. 


    ¿Qué hay en el corazón de Judas que yo no quisiera imitar? ¿Qué lecciones sacamos? 

    Judas es el tipo calculador, medido, con su matemática existencial diciendo, ¿Qué puede hacer Jesús por mí? Judas era parte de un partido político que planeaba la liberación de los judíos a mano de los romanos, es probable que planeara usar la popularidad de Jesús a quien quiso el también hacer rey por un momento, pero para liderar una rebelión en contra de los romanos.

    Pero Jesús frustro esa expectativa de Judas, y la gota que rebalso el bajo es que Jesús permitiera que una mujer le ungiera la cabeza y los pies con tanto dinero que pudo ser usada para una causa que para Judas era más grande que usarlo en el mismo Maestro.

    Muchas veces podemos pensar que seguimos a Jesús pero estamos siguiendo agendas personales. Judas pensó que seguía a Jesús, pero la verdad es que seguía su agenda personal. A veces somos como Judas: Porque queremos que Dios bendiga mis ambiciones y que haga esto y esto otro por nosotros, y es un cierto nivel de relación con Jesús, no es necesariamente malo. No todas las personas que buscaban a Jesús lo hacían por interes. Habia gente que sabía que necesitaba a Jesús para poder ser sanos, y se acercaban a el de corazón.


    Pero también hay otro tipo de personas que lo buscaban por interés.


    Son válidas esas peticiones, pero tienes que aprender a hacer con Jesús otra cosa, no usarlo para apagar incendios en tu vida, y preguntarte, ¿Que puedo hacer por Jesús?. Si nos quedamos en ese nivel en que Jesús solo apaga incendios en mi vida, y nos toparemos con la realidad de que el maestro no cumple todas las expectativas y no contesta todas las oraciones,  el no hace las cosas como Ud. quiere, y cuando nos damos cuenta que no es el títere que creemos, nos vamos de la iglesia, dejamos de orar en secreto, dejamos de cantar, porque Jesús no cumple mis expectativas, y debemos preguntarnos que hacemos con Jesús. Judas dijo LO VENDO, y lo vendió por 30 monedas de plata, la agenda de Judas era política, de liderazgo, era una agenda personal y se ve confrontado con la agenda de Jesús.
    María estaba en otro nivel, doblo su vida y le entrego todo a Jesús, sus sueños, su vida, su todo.

    En donde estamos tu y yo en estos momentos, ¿Le estas dando lo mejor a Jesús?
    La generosidad más sublime que existe es aquella que se derrite a sus pies, sin exigencias, sin condiciones, no para decirle has esto sino para decirle que quieres que yo haga.

    Una mujer que días antes estaba en una gran crisis, su hermano había muerto, y Jesús no fue de inmediato. 3 días tenía lázaro de estar muerto, lo primero que le dice a Jesus, es ¿Porque viniste tarde? Jesús la confronta con la realidad, y le dice ¿No te he dicho que si crees veras la gloria de Dios?, tú no estás en control de la vida, nunca estamos en control de nada, pero bendita la hora que nos damos cuenta que Dios está en control de todo.

    Y esa realidad transforma a maría, había recibido algo de Jesús, pero ahora realmente entendía como eran las cosas, ya no importa quien estaba vivo o muerto, ya no importa quien está o no esta, ahora pone todo en las manos del Salvador, y lo más grande que podemos darle es poner nuestra vida en manos del Señor
    ¿Qué nos enseña María?

    María es una mujer agradecida, se mueve en generosidad, cuando UD está realmente agradecido nada lo puede detener a dar. al entrar en la dimensión de adoración María, UD es una persona que no está pidiendo tanto como para buscar ocasiones de dar, Jesús dijo que es más bienaventurado dar que recibir.
    · La gente va a juzgar la generosidad con la que tú te entregas a Dios, otros religiosos te van decir yo he dado esto y esto otro y suman su generosidad para juzgarte a ti. Pero la generosidad es personal, nadie puede medir tu espiritualidad, solo Dios la conoce.

    1) María me enseña que cuando uno da lo mejor del corazón a Dios, uno nunca sabe el alcance que va a tener en el reino de Dios, María iba a ser la única persona que lo ungiría para la sepultura.

    Tú nunca sabes hasta donde va a llegar tu ofrenda a Dios. Cuando sientes el llamado de Dios a tu vida. No sabes hasta donde Jesús va a llegar.

    2) No te dejes mover por los aplausos de las personas, unos van a aplaudir tu devoción a Dios, otros la van a criticar, tú dale a Cristo sin medida lo que él te pida, porque el alcance va a ser eterno.
    La generosidad no se da para recibir, Sin embargo, no hay obra que tú emprendas para Dios que no se quede sin recompensa.

    Marcos 14:9.

    9 De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.


    “Para memoria de ella” cuando tu das lo que Dios te pide, aunque no busques nada, la recompensa de Dios te alcanza de todas maneras.

    ¿Qué se va a decir de ti en los cielos?

    Te quiero mover a darle a Dios lo mejor, aunque no lo hagas por una recompensa, el honor te va a alcanzar en un momento.

    ¿Qué estás haciendo con Jesús?

    Pregúntale a Jesús que te puedo dar yo Jesús, ¿Que estas pidiendo de mí?


    Bendiciones



     



  4. Tormentas, peces y la presencia de Dios

    viernes, 23 de enero de 2015

    La Biblia nos relata la historia de un hombre que trató de escaparse del Señor. Su intento nos enseña algo importante: cómo evitar salir de la presencia de Dios. Jonás no era un cualquiera. Era un hombre ungido por Dios y predicarle a la capital del mundo era tarea de héroes en el espíritu, hombres que conocieran a Dios, ungidos, entrenados en los duros campos del Espíritu, gente dispuesta y obediente… La lista se revisó muchas veces. Nadie, en todo el reino, calificaba tanto como Jonás.
    Sin embargo la voz de Dios y el reto de la obediencia sacaron a la luz una actitud que había pasado inadvertida por años dentro del corazón del profeta. Probablemente Jonás dijo: “Un momento Señor, ya te conozco, vas a perdonarlos después de que yo predique. No quiero que eso pase. Ese lugar de incircuncisos debe pagar por lo que le ha hecho a tu pueblo”. Parece ser que Jonás era un hombre de pocas palabras; preguntó: “¿y dónde se supone que está Nínive?”.
    El dedo de Dios le señaló el camino hacia el este. El hombre se levantó de su silla y corrió calle abajo, hacia el oeste. Compró un boleto ‘Solo de ida’ y se embarcó en el primer barco que encontró lo pudiera llevar más lejos. Sin saberlo Jonás decide temerariamente escapar de su misión, pero más aún, de la presencia amorosa de Dios. Pronto, la piel bronceada del prófugo sintió el impacto frío de las gotas y la fuerte brisa anunció un cambio de planes. En pocos minutos los marineros estarían sosteniendo a Jonás de sus cuatro extremidades y sería lanzado al mar.
    Hay ocasiones en que nuestra torpeza para obedecer merece un empujón de parte de Dios. Los empujones de Dios a veces son circunstancias que parecen cambiar el rumbo de las cosas y nos hacen perder el control. Sin embargo, son las excusas de Dios para empujarnos hacia su corazón. El pez fue la respuesta de Dios a otro de los planes de huída de Jonás. La inmensa boca se abrió y comenzó a empujar cientos de litros de agua hacia el oscuro interior. Si alguien podía sentirse maltratado por la vida y por las circunstancias, ese era él; si alguien podía creerse lejos de Dios ese era Jonás. ¿Qué hubieras hecho en su lugar?
    Muchos dejamos de ir a la iglesia, otros culpamos a Dios; pero el muro que hay entre tú y tu Padre no lo constituye una pila de ladrillos de lugar, tiempo y espacio. ¿Te sientes acorralado por alguna situación? Jonás nunca había estado tan solo, tan lejos del mundo, de la luz y de su destino. Llegó al punto más bajo, donde los amigos no están, al sitio donde las puertas se cierran tras nosotros y las oraciones parecen no resultar. Jonás se volvió hacia su Dios. Su oración es un testimonio, una cantata a la fidelidad de Dios y una confesión… Tres días en el vientre del pez quebrantaron al profeta. Y en el quebrantamiento de su orgullo, encontró liberación.
    Jonás no pidió ser sacado de allí, sino que confesó su pecado. La cárcel que lo sostenía no era de piel animal, era de su corazón rebelde. No hay mayor esclavitud que la de aquél que está a merced de su propio egoísmo. No hay mayor libertad que la de aquél que ha rendido su voluntad en las manos de otro… cuando ese otro es Dios. Jonás se dio cuenta que sus ideas eran vanidad, renunció a fiarse más de su carne y tuvo que arrepentirse.
    “Más yo con voz de alabanza, te ofreceré sacrificios, pagaré lo que prometí”. Y cuando Jonás dijo eso, Dios lo mandó sacar del pez. ¿Qué es lo que promete un profeta? Lo que tú digas, diré; a donde tú me envíes, iré; lo que tú quieres que yo haga, eso es lo que haré.
    Cuando nuestro orgullo, vanidad e incredulidad se confiesan, entonces, viene la vivencia. Puede ser que estés en medio del tumulto de la ciudad o en la quietud de la montaña, Su presencia será tu delicia igualmente. Jonás descubrió que la presencia es mayor que las circunstancias, también aprendió que el corazón del hombre es el único muro que oscurece el resplandor de su presencia; y también pudo entender que para la dureza del alma, Dios tiene la medicina: el quebrantamiento. Y cuando él estuvo dispuesto a admitir su error, la tibia presencia del Padre volvió a revelarse en gracia hacia él.
    …Los grillos cantaban su serenata, mientras las luces comenzaban a encenderse a lo lejos de la ciudad. Solía pasar noches enteras en esa quietud y mientras disfrutaba el olor de los olivos viejos, su alma saboreaba la fragancia de la presencia tierna del Padre. Había sido un jardín de refugio… pero esta noche su único albergue sería la oración. Sus amigos roncaban, su alma temblaba, su compañera era la soledad. La plegaria se hizo angustiosa, tanto que entre gritos y sollozos su frente se bañó de un sudor sangriento.
    El dilema humano gritó desde el corazón de Dios. Jonás lloraba encerrado en un pez por desobediente, Jesús clamaba encerrado en un cuerpo mortal por obediencia. El pulso acelerado en la tierra, los ángeles de pie en el cielo. NUNCA NADIE ESTUVO MÁS SOLO, sus amigos huirían, su nación lo condenaría. El pasado y el futuro pesaban sobre Él. No era el horror de los clavos, ni el dolor de los golpes lo que le angustiaba. Tampoco la vergüenza de la cruz o lo ingrato del azote. Las espaldas del Padre eran su agonía. Conocer lo que el Dios-hombre no conocía, el rechazo de Dios era la muerte misma.
    Cuando tú y yo rendimos nuestra vida diariamente a Dios, la realidad de la presencia del Padre con nosotros nos será develada. Las circunstancias no podrán alejarnos más… nuestros corazones permanecerán ligados al abrazo de su amor que todo lo ha vencido.
    “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro”.